¿Crees los valores son fundamentales en la educación? (espero sí)

¿Y por qué estamos cansad@s de escuchar se están perdiendo?

Es eso cierto… yo quiero pensar que no y aportar mi granito de arena para que no sea así; por eso medito a diario para conectar con mis valores fundamentales y los más actuales permitiéndome así tenerlos siempre presentes, resetearlos si es necesario y transmitirlos a mi entorno con creatividad, responsabilidad y respeto.

Pero pese a ello me ha costado mucho elegir una historia que recoja la importancia de los valores y he recurrido a una que desde que oí por primera vez sabía que iba a formar parte de mi larga vida, espero os guste:

“Hace mucho, mucho tiempo, dos agricultores iban caminando por un mercado cuando se pararon ante el puesto de un vendedor de semillas al ver unas que nunca antes habían visto. 

Uno de ellos preguntó: ¿qué semillas son estas?

El mercader le respondió: son semillas de bambú, unas semillas muy especiales que vienen del lejano Oriente.

Ante la curiosidad, no pudo contenerse el agricultor y volvió a preguntar: ¿y por qué son tan especiales estas semillas?

El mercader le animó: si te las llevas y las plantas lo averiguarás, tan sólo necesitan abono y agua.

Finalmente, la curiosidad se impuso y los dos agricultores se llevaron las semillas de Bambú, las plantaron, regaron y abonaron siguiendo estrictamente las instrucciones del mercader.

Tras un tiempo, los resultados no eran los esperados, apenas crecían y uno de los agricultores se dirigió al otro: el mercader nos ha engañado, esto no crece, así que no seguiré regándolas ni abonándolas.

Pero el otro agricultor pensó que no tenían nada que perder, de manera que decidió hacerse cargo y seguir manteniendo las semillas.

El tiempo pasaba y aquello seguía sin dar sus frutos.

Pero un buen día, cuando el agricultor estaba ya a punto de tirar la toalla y dejar de cultivarlas, se sorprendió al encontrarse que el bambú había crecido alcanzando una altura de 30 metros en tan solo 6 semanas”.

El bambú no crece rápidamente por mucho que se le riegue y se le abone, es más, no sale a la superficie durante los primeros siete años. Esto haría pensar a cualquier cultivador que la semilla no es fértil, pero nada más lejos de la realidad, tras siete años el bambú empieza a crecer con fuerza hasta alcanzar los treinta metros de altura en solo seis semanas. Pero eso solo uno de los agricultores lo vio con los ojos del corazón (los que albergan los valores).

Esto es debido a que el bambú durante los primeros siete años se dedica únicamente a fortalecer y desarrollar sus profundas raíces, y tras esos años es cuando empieza a crecer hacia fuera y lo hace fuerte pero flexiblemente. Puedes conocer a BAMBÚ pinchando aquí:

RECUERDA: tú eres el agricultor y tu hij@, alumn@… el bambú.

Los valores no brotan de un día para otro. Necesitan de paciencia, constancia, de realizar todos y cada uno de los días pequeñas acciones en coherencia con lo que queremos logran (juegos, lecturas y tareas compartidas, hábitos saludables…).

Así pues, si no ves grandes progresos en tu hij@, alumn@… pese al esfuerzo que te está suponiendo acompañarle en su crecimiento:

  • Amor
  • Paciencia
  • Generosidad…

No desesperes, seguramente esté echando raíces… esas que mañana le permitirán crecer sano y fuerte desde dentro hacia fuera (desde el corazón -los valores y las emociones- al sentir del cuerpo físico, hasta llegar a hacerse dueño de su mente -aprendizajes y pensamientos-).

Y AHORA PREGUNTATE Y COMPARTE CONMIGO (si quieres):

¿Qué valores intentas transmitir a diario a tu hij@, alumn@, sobrin@…?